La mayoría de nosotros sabemos que deberíamos ahorrar dinero y tratar de no gastar todo lo que ganamos y lo que tenemos, pues esto puede ayudarnos a conseguir algo más costoso que podríamos querer, o hacer una gran inversión.

El problema es que ahorrar puede parecer un sacrificio o algo muy difícil, pues el dinero, y en este caso gastarlo, puede ayudarnos a divertirnos, hacer algo entretenido, comer algo sabroso o simplemente darnos algo de gratificación instantánea.

Pero el hecho de no ahorrar, y especial, de gastarlo todo, puede vencer ese instante de gratificación y hacernos sentir mal. Por supuesto, esto depende de muchas cosas, desde lo que haces, dónde vives, cuánto ganar o incluso factores más personales como la salud; por lo cual el/la lector(a) debería no sentirse aludido/a si ahorrar no es posible ahora mismo.

¿Realmente necesitamos todo lo que compramos?

La respuesta más corta es probablemente no, pero hay un factor muy importante que algunas veces podemos olvidar, y es que somos humanos, y como tales, queremos cosas, sin importar si son realmente útiles, nada útiles o cosas caras que pueden llenar nuestra vida.

Por ello es importante no ver todo blanco o negro, hay matices, y lo ideal sería no gastar absolutamente todo lo que ganas, pero tampoco ahorrar absolutamente todo, pues al final el dinero es para gastarlo, pero ganarlo no es siempre tan fácil.

Así si estás considerando ahorrar, continúa con objetivo, porque realmente puede ayudarte, pero recuerda que no necesitas privarte de todo; sino de determinar cuando realmente no es necesario comprar algo o cuándo es mejor esperar por algo mejor.

1. Lleva un control de tus gastos

Llevar un control de cuánto estás gastando puede sonar como algo que puede salirse de control, irónicamente. Pero esto no se trata de ser obsesivos con respecto a tus gastos y de siempre anotar todo lo que gastas.

Pero especialmente cuando solo estás comenzando a ahorrar, escribir lo que has comprado y cuánto has gastado realmente puede ayudarte a estar consciente de cuáles son exactamente tus gastos.

Sin embargo, recuerda que no solo se trata de anotar tus gastos, sino de estudiarlos un poco, para entender cuáles son tus mayores gastos. Algunas veces podemos comprar pequeñas cosas, pero que al final de mes añaden mucho a la cuenta, y podrían no ser las más necesarias. Esto se trata de entenderte mejor como comprador(a).

2. Determina soluciones para algunos de tus gastos

En algunos casos tenemos gastos que pueden representar un alto porcentaje de nuestro ingreso total, digamos mensualmente, que podríamos potencialmente recortar o reducir tomando ciertas alternativas o hacer una inversión que realmente puede pagar su costo a largo plazo.

Determinar estas soluciones es una decisión personal, y que algunas veces puede ser bastante intimidante, pues podría representar un mayor gasto ahora mismo o ser algo diferente a lo que estamos acostumbrados.

Por ejemplo, podrías determinar que tu mayor gasto es en transporte, y esto podría ser solucionado comprando una bicicleta, una motocicleta o un carro; dependiendo de tu ingreso, o del lugar en el que vives.

Además, la solución no siempre será comprar algo, sino que podría involucrar otras decisiones personales importantes. Por ello, piensa siempre en tu bienestar y el de otras personas cuando tomes estas decisiones.

3. No hagas el gastar un hábito

Esto no es necesariamente cierto para todo el mundo, pero para algunas personas comprar cosas puede ser un hábito, algunas veces un mal hábito, lo cual es realmente subjetivo. Pero podría no ser el mejor hábito dependiendo de factores como lo que se está comprando, o como se siente la persona.

Es entendible que comprar algo, especialmente si es algo que querías, brinde alegría a tu vida, pero en algunos casos algo más podría estar faltándonos y lo estamos sustituyendo con comprar.

Por esta razón, determina si tienes mucho tiempo libre o te estás aburriendo mucho y prueba algo nuevo. Cosas como la actividad física o tomar una clase o un curso en algo que te llama la atención o siempre has querido aprender podría brindarte satisfacción y dejar de comprar como forma de entretenerse.

4. Descubre nuevas formas de entretenimiento

Uno de los principales usos del dinero es que nos permita hacer algo que encontremos divertido y que pueda entretenernos o darnos alegría; como ir al cine, a un bar, una discoteca o comprar comida.

Estas son formas perfectamente buenas de usar el dinero, pero deberíamos considerar alternar formas de entretenimiento que involucren dinero con aquellas que podemos hacer sin gastar nada, o muy poco.

Lo importante es buscar actividades y pasatiempos que puedas hacer solo/a, y mucho mejor, con tus amigos y seres queridos, que no necesitan que gastes dinero, o gastar cierta cantidad cada mes, por ejemplo, pero que lo pague en entretenimiento.

5. Encuentra un balance

Un error común que cometemos cuando tratamos de cambiar, arreglar o corregir algo es irnos a los extremos y hacer solamente algo, evitando completamente la otra, en lugar de encontrar un buen balance.

Ahorrar no significa nunca más gastar más dinero, y esto no significa, al mismo tiempo, que tengamos que gastar absolutamente todo. La clave es ser balanceados y gastar de forma consciente.

Encuentra el punto en el cual siempre puedas ahorrar sin privarte de comprar o hacer cosas que puedan hacer tu vida mejor, sin creer que necesitas comprar todo.

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