Los maquilladores de la vieja escuela usaban el sombreado para definir ángulos a través de capas y capas de maquillaje. Pero ahora ya no es así: se trata de mejorar los pómulos, adelgazar la cara y hacer que se vea increíble con un juego de luces y sombras.

No puedes contornear e iluminar con lo que tienes en casa. Lo mejor es tener un pincel adecuado, un iluminador y un trío de sombras mate creados para tal fin. Pueden ser en polvo o cremas, pero siempre deben concordar con el tipo de maquillaje que utilizas.

No querrás quedar como un payaso! Es fácil tentarse con tonos más oscuros para quedar más bronceada, pero ese no es el efecto que estás buscando. Cuando se habla de iluminar no quiere decir que te pongas maquillaje brillante. Busca productos que tengan suaves destellos pero no tan marcados.

Para marcar tus pómulos, chúpalos hacia adentro, aplica sombra justo por debajo de la zona hundida y dispersa con pincel, esponja o dedos si es cremoso.

Para adelgazar tu nariz mezcla dos líneas de la crema o polvo desde donde comienzan las cejas hasta los lados del puente de la nariz

Aplica solo un poco de iluminador con los dedos: colócalo arriba y abajo de los pómulos, huesos de la frente, barbilla y la punta de la nariz.

El contorno hoy en día ayuda a disimular lo que no quieres y a crear cierta ilusión. Si conoces la forma de tu rostro no cometerás errores haciendo que quede más largo o más redondo de lo que es.

Con el contorno y la iluminación no ha terminado tu trabajo: aplica rubor melocotón o rosa si tienes la piel clara, o ciruela si eres de tez oscura.

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