Los expertos ponen tanto énfasis en los primeros tres años. Todo lo que hagas con tu bebé: leer, cantar, jugar, comer o caminar le ayuda a desarrollar su cerebro. A medida que lo expones a nuevas vistas, sonidos y sensaciones, abres su mente a un mundo más grande y emocionante.

Y cuando usas tu imaginación y le animas a que utilice la suya, estás animando a su cerebro a que forme “conexiones de imaginación” propias.

Una imaginación activa ayuda a tu hijo mucho más de lo que podrías imaginar:

Comunicación: Los niños que juegan con la imaginación o escuchan muchos cuentos de hadas o historias tienen a tener mejores habilidades de comunicación. Puede que no veas los frutos de esas actividades hasta que el vocabulario de tu hijo empiece a manifestarse, pero estás sentando las bases.

Autocontrol: Al pretender que es otra persona, tu hijo puede ser quien quiera, explorar emociones negativas, practicar cosas que ha aprendido, y hacer que las situaciones se desarrollen como él quiere. Jugar a historias le da a tu hijo el sentido de que tiene poder y control, incluso en situaciones que podrían dar miedo como el cuento de los tres cerditos y el lobo.

Resolver problemas: Soñar con situaciones imaginarias enseña a tu hijo a pensar creativamente lo que es una base para solucionar problemas. Un estudio en la Universidad de Case Western Reserve encontró que los niños que jugaban mucho con la imaginación tenían mejor respuesta de mayores a problemas.

Cómo fomentar la imaginación de tu hijo

Leer historias juntos acerca de tierras y gente desconocidas es una buena forma de animar su fantasía. Mirar libros que aumentan su vocabulario de palabras o imágenes también puede ayudar. (¿Cómo puede imaginarse que es una tortuga si nunca ha visto una?).

Escoge libros con muchos dibujos grandes y de colores y disfruta del hecho de que ahora mismo, antes de que tu hijo aprenda a leer y exija que sigas el texto estrictamente, puedes leerlos como quieras y hasta cambiar partes de la historia.

Lo que su cerebro quiere ahora es entrada de información. Muéstrale dibujos de todo tipo de cosas, desde escarabajos hasta pterodáctilos; haz sonidos para los animales y los vehículos, adopta voces especiales para los diferentes personajes y habla acerca de lo que pasó o de lo que podría pasarles a los personajes.

Intenta limitar los videos y la televisión, que “visualizan” por él, para que la mente de tu hijo pueda crear más imágenes propias.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de 2 años no vean nada de televisión, pero mucho padres permiten algo de pantallas a esa edad. Si es el caso en tu hogar, limitarlo a 30 minutos es buena idea.

Si bien usar a la televisión como niñera es una idea tentadora, es importante que vean los programas juntos para que sepas cómo reacciona.

Escucharte contar tus propias historias es tan bueno para él como la lectura, o incluso mejor. No sólo tus historias le proporcionan un gran margen para su imaginación, sino que le demuestran los puntos básicos de crear personajes y argumentos. Y usar a tu hijo como el personaje principal en las historias es una gran forma de expandir su sentido de sí mismo.

Muy pronto, tu hijo comenzará a imaginar sus propias historias y aventuras. No te preocupes si al principio te copia; así es cómo los niños aprenden. A medida que su imaginación se expande, te asombrarán todos los escenarios que puede inventar.

Utiliza cosas que le estimulen

Cualquier cosa puede estimular el juego imaginativo. Las toallas se convierten en turbantes, las cuentas de colores se convierten en joyas preciosas, las viejas alfombras de baño se convierten en alfombras mágicas y la montaña de animales de peluche de tu hijo se transforma en un bosque tropical, hospital de animales o granja.

Aunque no lo creas, los mejores estímulos para el juego imaginativo son los más simples. Como la mayor parte de la acción sucede en la cabeza de tu hijo, los disfraces detallados, como esos específicos de los héroes que salen en las películas, por ejemplo, no son de gran ayuda.

Fomenta el juego imaginativo

Los niños aprenden mucho de los eventos dramáticos de sus vidas diarias, y de la fantasía. Cuando tu hijo se inventa un escenario y una línea argumental y la llena con sus personajes (“Yo soy el papá y tú eres el bebé y tú estás enfermo”), desarrolla habilidades sociales y verbales.

A través de esto trabajará sus asuntos emocionales a medida que vuelve a recrear escenas que implican sentirse triste, contento, asustado o seguro. Imaginarse a sí mismo como un superhéroe, un caballo o un mago le hace sentirse poderoso y le enseña que es él quién está al mando: puede ser quien él quiera.

Además está practicando autodisciplina y estará creando reglas para sí mismo o para un amigo (las intrincadas reglas que los niños crean entre ellos siempre sorprenden a los adultos).

Y también desarrollará su comprensión de la causa y el efecto a medida que se imagina cómo una rana o un perro se comportarían en una situación en particular.

Quizás lo más importante de crear situaciones imaginarias y seguirlas hasta una conclusión, es que le enseña a tu hijo a pensar de forma creativa y a resolver problemas.

Fuente:http://espanol.babycenter.com/a2600187/la-importancia-de-estimular-la-imaginaci%C3%B3n-de-tu-hijo#ixzz3Sa8ew7Dm

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