Muchas veces alrededor de nuestras vidas transcurren hechos que llegan a marcarnos consecutivamente, algunos dejan heridas, y otras dejan sin sabores. Sin embargo, todo lo que sucede forma parte de lo que llamamos “vivir y aprender de los errores”, porque son esas caídas las que más tarde se convierten en experiencias.

“Siempre he tenido una idea, Mejor dicho una curiosidad, y es encontrar el sentido de cómo un sentimiento que aprendemos desde que estamos en el vientre de nuestras madres es el mismo que nos causa daño cada vez que se da la oportunidad; se preguntaran a que me estoy refiriendo, y pues es muy sencillo, me refiero al amor”.

 

Toco este tema, que aunque no es polémico suele ser interesante para muchas personas. Ya que este “sentimiento devorador” que no lo podemos ver, pero lo sentimos desde nuestra fibra,desde lo más profundo de nuestra alma, que nos ciega, pero que también, en algunos casos suele lastimar y causar un “dolor asfixiante”, “teniendo en cuenta, que no solo a nosotros nos hieren, si no que también solemos herir” sin fijarnos en lo daños que podemos ocasionar a terceras personas.

Particularmente considero que esto sucede por el egoísmo humano, ya que, somos incapaces de ver más allá de nuestros propios ojos; todo tiene un punto de partida, y por ello, hay que buscar las maneras de no dejar ningún cabo suelto en una u otra situación, para así evitar causar un daño a las personas que nos rodean y que no se merecen tal trato.

 

Lograr mantener la armonía en todo, no es fácil, pero siendo comprensivos y teniendo amor por lo que se hace podemos lograr el punto de equilibrio en nuestro camino.
Recuerden el que siembra vientos, cosecha tempestades, es mejor tener un amigo, a ganar mil enemigos.

Agradecimientos:
@marigabyconV
@K_Tovar

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