Por @Ghossilva.- Diciembre es, para muchos, un mes de alegría, felicidad y rencuentro con la familia. La mayoría de los cristianos celebran el nacimiento de Jesús, otros aprovechan para tomarse un descanso, pero detrás de todas estas festividades existen historias que han sido relegadas por algunas culturas que las consideran inapropiadas.

Los niños siempre están a la espera de la Nochebuena para recibir obsequios; no obstante, existe una condición por parte de sus padres: “si te portas mal no habrá regalos”. Esta frase si hoy en día tiene un contenido moral, en fechas remotas estaba representada por un ser de apariencia casi demoniaca en el norte de Europa.

El Krampus era la contraparte de la versión holandesa de San Nicolás, Sinterklaas, que iba en su compañía para castigar a los infantes desobedientes e incluso amenazar con llevárselos en su canasta si no modificaban su conducta. Se caracterizaba por arrastrar cadenas, hacer ruido con una campana y sacar su lengua, motivo suficiente para que diversas iglesias, como la católica y la protestante, lo calificaran de malvado y pagano.

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Este personaje fue aislado de las navidades en 1822 gracias a Clement Moore, un profesor de literatura oriental y griega en Nueva York que escribió un poema titulado: Una visita de San Nicolás, que hoy en día se conoce como: La noche antes de Navidad. En este texto se omite al Krampus y solo aparece San Nicolás como un personaje alegre. La historiadora Libby O’Connell, de la Universidad de Virginia, considera que en el poema de Moore está la configuración actual de la Navidad.

Hoy en día existen celebraciones que rememoran al Krampus. En algunas ciudades de Austria como por ejemplo en Graz y Salzburgo, un centenar de jóvenes aprovecha los primeros días de diciembre para colocarse trajes y máscaras en alusión al acompañante maligno de Sinterklaas y realizan un colorido desfile anual que algunos llaman Krampuslauf en el cual es posible observar carrozas en forma de jaulas que evocan el mito de llevarse a los niños tremendos.

Aunque Santa Claus es una de las figuras centrales de las fechas navideñas que simboliza la entrega de regalos a los más pequeños, sus características han variado con el tiempo, por ejemplo, se asocia al dios Odín de la mitología nórdica que cabalgaba a Sleipnir, su caballo de ocho patas; también se considera como la unión entre Sinterklaas y el obispo Nicolás de Bari del siglo IV que dejaba regalos en los calcetines de los niños.

Para diversos países latinoamericanos, el Niño Jesús es quien entrega los regalos la medianoche del 24 de diciembre, en referencia al oro, la mirra y el incienso que llevaron los Reyes Magos como presentes al nacimiento de Jesús, según lo indica el evangelio de Mateo.

Por otra parte, la misma Navidad ha sido cuestionada fuertemente por los sectores más ortodoxos de diversas organizaciones religiosas por considerarla una tradición pagana de origen nórdico asociada a la celebración del Solsticio de Invierno hace más de 2000 años entre el 20 y 23 de diciembre en el hemisferio norte.

*Imágenes internet

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