Sin duda, el homenaje de Lady Gaga a David Bowie en los Grammy fue uno de los temas más comentados de la premiación que se llevó a cabo el lunes en la noche en Los Ángeles.

Duncan Jones, el hijo de Bowie, calificó el show de la artista de “sobreactuado”. Por lo menos así fue como lo interpretaron los medios británicos, luego de que el director británico aprovechó su cuenta en Twitter para publicar un crítico mensaje. “‘Sobrestimulado o irracional, típico resultado de un capricho o excesivo entusiasmo, mentalmente confuso’. Maldita sea, ¿qué ES esa palabra?”, dice el tweet, refiriéndose al significado de “Gaga” según el diccionario de la lengua inglesa.

Otro hecho comentado fueron los problemas de sonido durante la presentación de Adele, pero la artista se lo tomó con humor. Aunque el presidente de la Academia de la Grabación asumió la responsabilidad de las fallas cuando la cantante interpretaba “All I Ask”, la británica sacó el lado positivo en Twitter. “Por todo eso, pensé: me voy a regalar una ‘in and out’ (hamburguesa). Así que a lo mejor valió la pena”, escribió.

Pero no solo esos momentos fueron criticados. El triunfo de Taylor Swift en la categoría Mejor Disco del Año por 1989 fue ampliamente cuestionado. Para muchos, el ganador de ese renglón debió haber sido Kendrick Lamar por el álbum To Pimp a Butterfly. Sin embargo, fue la ex cantante country –que ha pasado con firmeza al pop– la que se coronó como la reina de la noche al llevarse las tres estatuillas más importantes de la jornada.

 

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