Aquí le dejamos un articulo muy interesante de cómo debemos cuidar nuestra vista al momento de ver un eclipse, espero que para nuestros lectores les sea de gran utilidad.

ELMUNDO.es | Madrid. Todos lo sabemos, pero cuando mañana la Luna cubra parcialmente al Sol, muchos estarán tentados de mirar este fenómeno a pesar de que los rayos del astro rey son nocivos para nuestra retina. Incluso unos pocos segundos de exposición pueden provocar daños permanentes. Pero hay formas de verlo con seguridad.

Para evitar cualquier riesgo, lo mejor es observar por televisión o internet cómo la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Una medida especialmente recomendable para los niños, que deberán recibir instrucciones de sus padres para que no sufran daños, tal y como recuerdan los oftalmólogos. En su defecto, la única forma segura de ver el eclipse es utilizando gafas especiales (las de sol normales y corrientes no sirven).

Según la normativa europea, deben filtrar el 100% de la radiación infrarroja, el 100% de la ultravioleta y el 99.9% de la luz visible para que al contemplarlo no se produzca una retinopatía solar. Este problema, descrito hace siglos por Galileo, se produce cuando la exposición directa a los rayos de Sol es demasiado prolongada (algunos expertos sitúan el límite en los 90 segundos).

Aunque los mecanismos por los que se producen las lesiones no se conocen con exactitud, los expertos sugieren una combinación de daño térmico y fotoquímico que se traduce en lesiones que suelen afectar a las capas externas de la retina y que causan disminución de la agudeza visual, fotofobia, visión distorsionada…

Estos síntomas aparecen horas después de la exposición y suelen desaparecer espontáneamente. Sin embargo, también se pueden producir daños neuronales irreversibles y ceguera, advierten los expertos.

Los métodos ‘caseros’ para contemplar un eclipse tampoco son seguros. Ni radiografías ni películas fotográficas ni cámaras ni telescopios (si no se usa el filtro adecuado), como advierte el Departamento de Salud británico… Tampoco los cristales ahumados o los prismáticos. Algunos de ellos, advierten desde la Sociedad Chilena de Oftalmología, aumentan la superficie del ojo expuesta a las quemaduras porque producen la dilatación de la pupila.

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